
El museo ocupa un bello edificio neo‑renacentista en el Parque de María Luisa, diseñado inicialmente para la Exposición de 1929. Su colección permanente cubre desde la Prehistoria hasta la Edad Media, con piezas tartésicas como el Tesoro del Carambolo. Cuenta con sala dedicada a los hallazgos romanos de Itálica: esculturas, mosaicos y cerámicas. Este emblemático pabellón alberga cerca de 700 000 piezas, siendo uno de los museos arqueológicos más relevantes de España